Tye Melane Lorétar Ilweraniel…

Luego de los primero 11 meses de toda una vida…

reinaloretar preguntó: LE PIDO A LA SEÑORA CABRA QUE ME MANDE FOTOS Y NOTICIAS DE NUESTRO REINO CIERTO?

Claro que sí mi Reina, así estamos al tanto de lo que pasa en nuestro Reino mientras podemos volver

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Visitando a nuestros amigos en el Reino de los Gatos, no pude evitar que todo mi Amor quisiera llegar a ti

There lies a dark shadow, not behind, but inside of this colorful Harlequin… In the dark depths of this joyful life, sleeps a hungry beast who feasts upon fear, wrath, sadness and evil… But there is no point looking inside the darkness, as far as there is starlight, the evil shall remain silent.

“A little girl, radiant and beautiful, shapely as a fairy and exquisitely dressed…. She was clad in flowing, fluffy robes of soft material that reminded Dorothy of woven cobwebs, only it was colored in soft tintings of violet, rose, topaz, olive, azure, and white, mingled together most harmoniously in stripes which melted one into the other with soft blendings. Her hair was like spun gold and floated around her in a cloud, no strand being fastened or confined by either pin or ornament or ribbon” 
Lyman Frank Baum

“A little girl, radiant and beautiful, shapely as a fairy and exquisitely dressed…. She was clad in flowing, fluffy robes of soft material that reminded Dorothy of woven cobwebs, only it was colored in soft tintings of violet, rose, topaz, olive, azure, and white, mingled together most harmoniously in stripes which melted one into the other with soft blendings. Her hair was like spun gold and floated around her in a cloud, no strand being fastened or confined by either pin or ornament or ribbon” 

Lyman Frank Baum

¿Cómo ir a dormir, si tú, que llenas mis sueños, estás tan dolorosamente cerca y lejos a la vez?

Enamorado Entelerido Encuentra Encanto En Ensuenos

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ninalmente, luego de tanto sufrir por verla y no tenerla, después de que en las noches doliera mi alma marchita por verla entrar en sus aposentos sin mí, tuve la suerte de partir de aquella feria… La voluntad de alguna entidad multiforme e inescrutable me alejó de ella y por un breve instante de lucidez aparente pensé que podría proseguir mi vida funambulesca, saltando y pirueteando por el Mundo, como solía hacerlo…

Pero una noche, una noche, como el poema, toda llena de efervescencias luminosas, aromáticas, de rumores quedos y de música de alas, tuve un sueño…

Soñé que, en medio de un bosque milenario de árboles torcidos y gruesos como viejos pastores de la Madre Naturaleza que echaron raíces en la tierra de tanto vigilar, trepaba el más grueso y esbelto de todos los árboles; colgaba peligrosamente de sus alturas profundas y me aferraba con ansia de sus protuberancias resecas y ásperas…

Por alguna razón un ahínco desconocido me movía a trepar como un pequeño reptil, y con esa misma habilidad subía yo por la seca pendiente marrón. En medio de mi acelerado trepar y reptar, tomé por fin un respiro para sopesar las razones de mi empresa… Sin saber por qué, torné a mirar a las alturas frondosas y verdes del anciano habitante del bosque, y, como una aparición de otros Universos, la vi; la vi balancearse tranquilamente sobre las ramas delgadas de la copa, la vi vestida de verde, con un color más brillante y más espectacular que el del árbol que la cobijaba e incluso que el bosque entero; la vi morder con delicadeza, casi besar la piel roja de una manzana jugosa, brillante y seductora como el rubí de sus labios…

Finalmente, la vi mirarme y esperar a que siguiera mi camino hacia ella…

Desperté sudando Amor y bañado en Deseo.

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Doliente Danzante Declara Derrota Devastadora

Escribir con tristeza a veces es más fácil… O lo es para mí, en todo caso, pues la tristeza es tal vez el único sentimiento que me invade en totalidad y brota por mis poros fríos y sudorosos… Pienso que el Amor funciona igual, pero esta vez, esta noche alumbrada por luces de velas tibias que se sacuden impotentes ante el soplo del viento no siento el empujón a veces violento del Dios de todos los sentimientos…

Jamás sabré si leyó mis letras; el contenido de su mente, los pensamientos que corrieron entre su cabeza y su corazón mientras dignose pasar sus ojos felinos y seductores sobre mis letras míseras y rastreras será ignoto por siempre para mí… Pues de su boca ardiente como roja lava jamás escuché un solo sonido, de sus manos  impolutas como guantes de nieve jamás recibí una seña o un solo trazo de su Real caligrafía, y de sus ojos, de sus ojos de los que tanto ansío recibir aunque sea un mirada de desidia y desagrado con tal de poder sentir su inmenso poder sobre mí, jamás sentí un solo rayo de calor…

Esta noche me rindo, me entrego como un jirón de tela al destino que la aleja de mí; no soporto las noches estrelladas que alumbran a mi alrededor con su lechoso resplandor, que no se compara con la luz de mi Estrella amada; no resisto los segundos que caminan con botas de hierro alcanzando a los minutos sólo tras una eternidad de pasos detenidos y perezosos; no tolero el frío descarnado y el latigazo  ardiente de esa distancia que parece alargarse, elástica y maldita, si me estiro hacia ella; y sobre todo no aguanto la impotencia de mi cuerpo inútil, de mi alma contrahecha, de mis manos enfurruñadas en gestos de dolor que lo único que saben es trazar un puente imaginario de signos entre los dos pero que ninguno  está en capacidad de atravesar…

Haz lo que quieras destino estúpido, ya me harté de rogarte por un chance, me harté de la humillación perpetua por una oportunidad que nunca llega, y sobre todo me harté de tu indolente incomprensibilidad, de tus designios absurdos y patidifusos que nadie entiende y que sinceramente ya no me interesan… Haz lo que quieras conmigo destino… Si me tiendes por fin la mano, no recibirás mi gratitud, y si como siempre das la espalda a mi dolor y mi tristeza, no importa, no puede ser mayor el odio que ya te tengo…

Recuerda una cosa destino, una sola cosa que tal vez olvidaste escuchar o no quisiste creer: Ya no existe nada en esta faz arrugada y polvorienta de la Tierra que me haga dejar de amar a la que ya es mi Reina por antonomasia.

Cobarde Cuentahistorias Compone Carta Con Corazon Contrito

imageCon todo, decidí hacer lo único que sé hacer con lo que yo creía era destacada habilidad: escribirle un mensaje en el que pudiera contarle como nadie (y como todos, también) que hasta Morfeo debía haberse enamorado de ella, pues no llegaba nunca a rociar su polvo de sueños y descansos sobre mis ojos amantes…

Le escribí con letras que seguramente no me alcanzarían para ser amado como yo la amaba a ella, y seguramente tampoco alcanzarían para que sintiera a través de ellas aunque fuera un pequeño fragmento de este Amor tan grande como incomprensible, tan loco como acróbatas sus demás amantes, tan mío como mi alma y tan suyo como mi corazón y mi vida entera.

Rogaba a Dios antes de entregarla, aullaba como un cachorro abandonado al frío y a su suerte, temblaba como un enfermo convulsionante y sentía las luces a mi alrededor bailar y hacerme carantoñas funambulescas, burlándose de mi húmeda cobardía; naturalmente, no tuve el valor de entregársela, si hubiera visto su rostro leer mis diminutas e imperfectas letras, si hubiera leído también en sus ojos un mínimo desdén, o una mal disimulada risa, o si hubiera notado en su rostro el enrojecer trémulo del Amor habría perdido la conciencia bien sobre el piso o entre sus brazos argénteos…

Así que ultimadamente no tuve otra opción que dejar caer mis letras en alguno de sus opulentos aposentos de reina oriental, llenos de tules y con densas atmósferas de fragancias que no igualaban la que su cuerpo exudaba, y esperar que algún soplo divino hiciera volar el humilde papel en que mis letras habían encontrado morada, y lo llevaran a sus manos, a sus ojos y a su corazón…

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